Educación financiera: por qué deberíamos enseñarla desde el colegio

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en Contenido pedagógico gratuito

Hay una pregunta que rara vez se hace en las salas de clase: ¿qué es el dinero y cómo funciona? No hablamos de sumar y restar cifras en una calculadora. Hablamos de entender qué es el ahorro, cómo funciona el endeudamiento, por qué existen los impuestos y qué significa tomar decisiones financieras responsables. Para millones de chilenos, estas lecciones llegaron demasiado tarde: en la adultez, a punta de errores.

Una deuda pendiente con las nuevas generaciones

Las cifras son elocuentes. Chile tiene una de las tasas de endeudamiento más altas de la región. Y no se trata solo de pobreza; muchas familias de clase media también viven con deudas que superan su capacidad de pago. Una de las causas transversales es la falta de educación financiera desde edades tempranas.

Si un estudiante egresa de cuarto medio sin saber qué es una tasa de interés, cómo funciona un presupuesto personal o cuáles son sus derechos como consumidor, estamos enviando ciudadanos al mundo financiero sin las herramientas mínimas para defenderse.

¿Qué tiene que ver el dinero con la ciudadanía?

Más de lo que parece. La educación financiera es una dimensión fundamental de la formación ciudadana. Entender cómo funciona la economía de un país, saber de dónde vienen los recursos públicos, comprender el rol de los impuestos en el financiamiento de servicios como la educación y la salud: todo eso forma parte de ser un ciudadano informado y responsable.

Un joven que entiende que los impuestos financian la escuela donde estudia tiene una relación distinta con lo público. Un adolescente que sabe administrar su mesada desarrolla disciplina que le servirá toda la vida. La educación financiera no es un tema de bancos y empresas; es un tema de personas y de comunidades.

Conceptos clave que todo estudiante debiera manejar

  • Ahorro y planificación. La capacidad de postergar una gratificación inmediata a cambio de un beneficio mayor a futuro. Suena simple, pero es una habilidad que se entrena.

  • Presupuesto personal. Saber cuánto entra, cuánto sale y a dónde va. Un ejercicio que se puede practicar desde la enseñanza básica con ejemplos cotidianos.

  • Deuda responsable. Entender que no toda deuda es mala, pero que endeudarse sin información sí lo es. Conocer la diferencia entre una necesidad y un deseo es parte de este aprendizaje.

  • Derechos del consumidor. Saber que existen instituciones como el SERNAC, que las garantías legales protegen las compras y que reclamar es un derecho, no una molestia.

  • Impuestos y bien común. Comprender para qué sirven, quién los paga y cómo se traducen en servicios que benefician a toda la comunidad.

No se necesita ser economista para enseñar finanzas

Una de las barreras más comunes es que los docentes sienten que la educación financiera no es su área. Y es comprensible. Pero la buena noticia es que hoy existen herramientas pedagógicas diseñadas para que cualquier profesor pueda integrar estos contenidos de forma natural en su planificación.

En Cívicamente, la educación financiera es una de las áreas temáticas que más ha crecido. Los contenidos están diseñados para ser accesibles, entretenidos y alineados con la realidad de los estudiantes chilenos. Desde qué hacer con el dinero del almuerzo hasta cómo funciona la economía de un país, cada temática busca que el estudiante entienda que las decisiones financieras son, en el fondo, decisiones ciudadanas.

Una inversión que se paga sola

Cada peso invertido en educación financiera temprana se multiplica en adultos que toman mejores decisiones, familias más estables y una sociedad con menos sobreendeudamiento. No esperemos a que los jóvenes aprendan por ensayo y error lo que el colegio podría enseñarles hoy.

¿Por qué Cívicamente es la solución ideal para enseñar educación financiera?

Cívicamente incorpora la educación financiera como parte integral de su programa de formación ciudadana, con contenidos diseñados para que cualquier docente pueda implementarlos sin necesidad de ser especialista en economía. Sus módulos abordan conceptos como el ahorro, el presupuesto personal, los derechos del consumidor y el rol de los impuestos en el bien común, todo presentado con ejemplos cotidianos, narrativas cercanas y actividades interactivas que hacen el aprendizaje atractivo para los estudiantes. Lo más valioso es que Cívicamente no enseña finanzas como un contenido aislado, sino como una dimensión de la ciudadanía responsable: entender el dinero es entender cómo funciona la sociedad. Con planificaciones clase a clase y recursos multimedia listos para usar, los establecimientos pueden integrar la educación financiera de forma natural en su Plan de Formación Ciudadana.

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